Una estación de amor, Horacio Quiroga
En el agitado corso de carnaval de Concordia, el joven Nébel queda deslumbrado por Lidia, una muchacha de catorce años de belleza singular. Lo que comienza como un fugaz intercambio de flores y miradas se convierte en un idilio que se extiende a lo largo de las estaciones: encuentros clandestinos, visitas formales en casa del doctor Arrizabalaga y una pasión adolescente que Nébel vive con una intensidad casi dolorosa. Pero el romance se enfrenta pronto a obstáculos que van más allá de la diferencia de edades: la sombra de la madre de Lidia —una mujer compleja y enigmática—, la rotunda oposición del padre de Nébel y los secretos que rodean a esa familia. Lo que parecía un sueño puro e irreprochable se irá tiñendo, con el paso del tiempo, de ambigüedad, desencanto y una melancolía que solo el otoño y el invierno de la vida pueden traer.