Un señor muy viejo con unas alas enormes, de Gabriel García Márquez
En un pequeño pueblo costero azotado por la lluvia, Pelayo descubre en el lodazal de su patio a un anciano demacrado con alas enormes y sucias. La noticia se propaga como fuego: un ángel ha caído entre los mortales. Pronto, la curiosidad del vecindario se convierte en un fenómeno multitudinario, y el matrimonio formado por Pelayo y Elisenda no tarda en sacar provecho de la situación. Pero este ser celestial, encerrado en un gallinero, no corresponde a ninguna imagen sagrada: huele a intemperie, no habla el latín, come papillas de berenjena y soporta con una paciencia insondable las humillaciones de quienes lo rodean. La Iglesia duda, el pueblo especula, y la fe se tambalea ante cada milagro defectuoso. García Márquez construye con humor y ternura una fábula que interroga nuestra incapacidad de reconocer lo extraordinario cuando lo tenemos delante.